Misceláneas de Cuba
Hoy en día resulta prácticamente imposible encontrar una localidad dentro de Cuba, por remota que sea, donde no exista una representación de este Movimiento, en cualquiera de sus manifestaciones.

¿Qué impide entonces, que estas manifestaciones aisladas se articulen en una red nacional de activismo consistente y coordinado, capaz de presentar un poderoso reto noviolento al régimen que conduzca a un cambio en la sociedad cubana?

Mi propia experiencia personal sirve como un buen ejemplo. El 6 de Septiembre de 1991, junto a un grupo de activistas de la recién creada Coalición Democrática Cubana, realizamos una demostración pública frente a Villa Maristas, cuartel general de la Seguridad del Estado, en demanda de libertad para todos los presos políticos en la Isla.

A pesar de que tuvimos que enfrentar a una turba de más de un millar de integrantes de lo que después fuera conocido como Brigadas de Respuesta Rápida y oficiales de la propia Seguridad del Estado disfrazados de civiles, fuimos capaces de llevar a cabo la demostración, algo inconcebible para muchos en aquel tiempo y lugar en Cuba.

Generamos un gran momentum pero no fuimos capaces de capitalizar sobre nuestro logro, porque no teníamos un plan para el futuro cercano o ni siquiera, el día siguiente. Simplemente esperábamos que si éramos capaces de mostrar suficiente coraje frente a la represión, la población imitaría nuestro ejemplo de forma espontánea y “marcharía junto con nosotros hacia la victoria”

A casi 20 años de este suceso, ése es todavía el estado mental que predomina dentro de gran parte de los activistas en la Isla. Apuestan o bien a producir el cambio por “generación espontánea”, o por medio de dirigir mensajes al mundo exterior con el fin de generar una “presión diplomática” que fuerce al régimen a cambiar.

Por regla general dichos mensajes están basados principalmente en un alto nivel de retórica política que usualmente aliena al ciudadano común, el llamado cubano de a pie. Como consecuencia de esto, el Movimiento ha desarrollado una “cultura de denuncia” que causa que sus integrantes sean en muchos casos percibidos por la población como víctimas, en vez de protagonistas capaces de cambiar el estado de cosas por sí mismos.

Una serie de estudios realizados por consultores independientes , Freedom House (1) , y el Centro Internacional para los Conflictos Nonviolentos (2) resaltan esta realidad como el mayor obstáculo que impide que el movimiento alcance el próximo nivel de desarrollo. Hasta ahora, la comunicación y el flujo de información del movimiento dentro de Cuba ha estado enfocado primordialmente hacia el mundo exterior (la comunidad exiliada, las organizaciones o cuerpos políticos internacionales) en vez de dirigirse hacia la población cubana o incluso entre los numerosos activistas de sociedad civil dentro de la Isla.

La reorientación del flujo de información de un sentido vertical desde dentro de Cuba hacia el mundo exterior (Cuba-Comunidad Exiliada- Comunidad Internacional) a un sentido horizontal dentro de Cuba hacia dentro de Cuba (Activistas-Organizaciones-Población General), resulta un paso necesario para sustituir la cultura de denuncia y dependencia de factores externos prevaleciente hoy en día por una cultura de logros generados por factores internos y confianza en esos mismos factores, que inicie la integración de la sociedad en un amplio marco de trabajo por el cambio democrático dentro de Cuba.

Para poder superar este obstáculo y moverse al siguiente nivel, el Movimiento Cívico Independiente Cubano necesita expandir su orientación y mejorar la calidad de sus comunicaciones, de forma tal que pueda crear redes optimizadas, capaces de promover campañas noviolentas de carácter nacional que satisfagan demandas específicas del pueblo cubano, basadas en sus necesidades y aspiraciones comunes.

Las condiciones actuales, tanto dentro como fuera de Cuba, son altamente favorables para alcanzar estos objetivos. Las ventajas de la tecnología moderna han alcanzado un punto en el cual es ahora más fácil que nunca promover la comunicación entre las personas. A pesar de todos los esfuerzos del régimen cubano de aislar a los activistas en sus lugares de origen, la ola tecnológica está reduciendo significativamente los efectos y la efectividad de este aislamiento. Ejemplos concretos de esta realidad son Yoani Sanchez y Claudia Cadelo, por sólo citar dos ejemplos.

Es preciso adoptar una visión para alcanzar este objetivo, promulgada a través de tres elementos básicos: empoderamiento, comunicación y estrategia. Empoderar primero a los activistas con los fundamentos de la lucha cívica noviolenta de forma tal que puedan moverse de la cultura de denuncia hacia la cultura de activismo, para que así puedan proyectar una imagen de que poseen la fuerza y el poder para producir cambios actuando sobre temas específicos.

La comunicación le brindará a estos activistas ya empoderados la capacidad de trasmitir este sentido de empoderamiento a sus entornos respectivos, lo que puede conducir a la creación y desarrollo de redes enfocadas primordialmente en la comunicación horizontal, de activistas hacia activistas y de activistas hacia el pueblo, en contraposición al actual flujo que va de los activistas hacia el mundo exterior.

Una vez que estas redes se encuentren establecidas y comunicadas entre sí, entonces serán capaces de desarrollar una estrategia basada en las necesidades específicas de la población, la cual configuraría una visión concreta del futuro, algo crucial para ganar un apoyo nacional para estas campañas.

El establecimiento de redes no es una cuestión ajena al desarrollo de la oposición civilista en Cuba. En el pasado han existido varios intentos para establecer agendas nacionales para la oposición, entre los cuales destacan los siguientes: Concilio Cubano en los noventas y el Proyecto Varela en la década de los 2000.

Aunque fueron objeto de sendas oleadas represivas, en 1994 y 2003 respectivamente, ambos marcaron pautas que fueron repetidas existosamente por otras campañas. Un ejemplo claro es el éxito notable de la campaña Con la Misma Moneda, que ha abierto el camino para el surgimiento de esfuerzos similares que siguen el mismo patrón de presentar demandas populares específicas.

Durante los primeros cinco meses de 2009, varios activistas dentro de la Isla dieron a conocer el lanzamiento de 3 diferentes campañas en demanda de libre acceso al Internet, la restitución de la propiedad privada, y la libertad de movimiento.

En una movida audaz, los líderes de estas tres campañas unieron esfuerzos con familiares de presos políticos y Con la Misma Moneda para presentar una plataforma nacional de 5 puntos denominada “MANO” (Máxima Acción Noviolenta de la Oposición), usando el símbolo de la mano y sus cinco dedos, los cuales representan las cinco demandas: (1) Libre Acceso al Internet; (2) Libertad para los Presos Políticos; (3) Libertad de Movimiento; (4) Restitución de la Propiedad Privada; y (5) Fin de la discriminación monetaria (Con la Misma Moneda).

Esto representa un nivel de pensamiento estratégico sin precedentes en el movimiento opositor dentro de Cuba. La emergencia de MANO crea la posibilidad de optimizar una plataforma cívica que ya está en proceso de formación dentro de Cuba, proveyéndole los recursos tecnológicos e informativos del mundo moderno.

No por pura causalidad, la reciente “blogacción” por Cuba incluía básicamente, sin haber existido coordinación previa, casi exactamente los 5 “dedos” de MANO. Lo que sucedió fue más bien una coincidencia de temas que son cruciales para el ciudadano común, por lo que resultan vehículos ideales para generar el capital social necesario para campañas con un alcance verdaderamente nacional.

A medida que la oposición ha ido desplazando su discurso a temas más cercanos a la población, ha ido incrementando su capacidad de acción popular. Las coincidencias entre la “blogacción’ y los “dedos” de MANO ponen de manifiesto la necesidad de conectar a los diferentes líderes de sociedad civil a través de la Isla, por medio de mejorar sus capacidades y medios de comunicación.

Esto no sólo permitiría optimizar el nivel de comunicación horizontal entre ellos, sino que abriría paso a acciones más coordinadas, sustituyendo las “sombrillas” de organizaciones por un concepto más práctico, dinámico y moderno como son las “plataformas de trabajo”

La integración de los diferentes sectores disidentes noviolentos de la sociedad civil cubana es esencial para el crecimiento y desarrollo de una agenda nacional de demandas en favor del cambio democrático en Cuba.

Para alcanzar el nivel requerido de efectividad, el movimiento necesita un incremento sustancial en su desarrollo de liderazgo, interacción, pensamiento estratégico, coordinación, comunicación dirigida y significativa, no sólo entre los activistas y las organizaciones, sino también entre los activistas y la población general.

La comunicación dirigida, un concepto moderno que han puesto en práctica con éxito los promotores de MANO y Con la Misma Moneda, significa no sólo diseminar información de cualquier tipo, sino enfocarse en temas específicos que desarrollan nuevas capacidades en el receptor de la información.

En ese sentido se orientan la proyección y debate de videos que permiten la asimilación de experiencias exitosas de otros países en la lucha noviolenta contra sistemas totalitarios, como Una Fuerza Más Poderosa o Cómo Derrocar un Dictador, la lectura y estudio de libros y manuales como Lucha Estratégica Noviolenta: 50 Puntos Cruciales o 20 Percepciones Erróneas sobre la Lucha Estratégica Noviolenta, y el intercambio personal con expertos en el tema de visita en Cuba.

Esto se complementa con un énfasis en el entrenamiento a la población en temas cruciales como el empoderamiento personal, cívico y social, de forma tal que adquieran sentido de su valor y su potencial como agentes de cambio.

En resumen, este nuevo paradigma para el cambio en Cuba se apoya en tres elementos básicos: empoderamiento, comunicación y estrategia. Un activista con sentido de su poder para cambiar la sociedad por sí mismo puede trasmitir este poder a su entorno a través de la comunicación dirigida, y una vez que diversas comunidades se empoderan y se comunican entre sí, están en posición de generar estrategias acorde a las realidades que ellos mismos enfrentan, con una visión clara y concreta del futuro.

La experiencia nos ha demostrado que una vez que se provee a los activistas con el conocimiento y las herramientas apropiadas, éstos se convierten en capaces de producir resultados concretos y medibles por sí mismos.

Comenzamos este proceso en la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, y hemos visto resultados con el desarrollo de campañas como “Con la Misma Moneda”, la emergencia de proyectos estratégicamente concebidos como MANO, y además el mejoramiento del reto cívico presentado por las Damas de Blanco, proyectos que hemos apoyado desde sus inicios proveyendo manuales sobre la teoría y práctica de la lucha estratégica noviolenta traducidos al español y materiales de video sobre el mismo tema.

Creemos firmemente que ésta es la mejor manera de no sólo generar un cambio hacia la democracia en Cuba, sino también la única manera de hacer este cambio sostenible y ajustado a las necesidades del pueblo cubano.

Enlaces: Solidaridad Española con Cuba

Las Damas de Blanco

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Autor: Omar López- Misceláneas de Cuba